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viernes, 30 de noviembre de 2007
Fiesta en el CTBA
Como todos los años, para festejar el final de la temporada, el CTBA realizará el sábado 2 y el domingo 3 de diciembre actividades gratuitas, incluyendo los espectáculos actualmente en cartel, que cierran así la temporada 2007, y actividades especiales - shows infantiles, de música y tango-. Para ver la programación completa y obtener información sobre cómo acceder a las localidades, visitar http://www.teatrosanmartin.com.ar/htm07/obras/fiesta0.html
lunes, 1 de octubre de 2007
Radar/Página 12: 40 años de la sala Lugones
La sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín cumple 40 años como el mejor refugio del cine arte en Buenos Aires. Escriben: Alan Pauls, Rodrigo Fresán, Luciano Monteagudo, Guillermo Saccomanno, Vivi Tellas, Rafael Filippelli, Edgardo Cozarinsky, Sergio Wolf, Alejandro Urdapilleta, Lisandro Alonso, Alejandro Ros, Juan José Campanella, Scott Foundas, Marcelo Figueras, Martín Pérez, Rep, Luis Pedro Toni, Daniel Paz, Fernando Martín Peña, Marcelo Piñeyro y José Pablo Feinmann
Desde su primera función, el 4 de octubre de 1967, en la que se proyectó La pasión de Juana de Arco de Dreyer, la Lugones se convirtió en un refugio para generaciones de espectadores ocasionales y tenaces cinéfilos. En ella se descubrieron directores hasta entonces inéditos en el país, películas que las salas comerciales se negaban a estrenar y hasta versiones que esquivaban la censura oficial. Lugar de rescate, liberación, esa sala en el décimo piso del Teatro General San Martín sigue siendo uno de esos últimos espacios en los que las películas pueden verse casi siempre como se debe: sus fotogramas en fílmico de a 24 por segundo, proyectados y ampliados, y en compañía y a veces hasta en comunión con extraños que con los años se han vuelto casi familiares. Por eso, Radar convocó a directores, escritores, periodistas y actores para recordar algunos de los grandes hitos y ritos vividos en la Lugones. Para leer todas las notas, ingresar a http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-4131-2007-09-30.html
Desde su primera función, el 4 de octubre de 1967, en la que se proyectó La pasión de Juana de Arco de Dreyer, la Lugones se convirtió en un refugio para generaciones de espectadores ocasionales y tenaces cinéfilos. En ella se descubrieron directores hasta entonces inéditos en el país, películas que las salas comerciales se negaban a estrenar y hasta versiones que esquivaban la censura oficial. Lugar de rescate, liberación, esa sala en el décimo piso del Teatro General San Martín sigue siendo uno de esos últimos espacios en los que las películas pueden verse casi siempre como se debe: sus fotogramas en fílmico de a 24 por segundo, proyectados y ampliados, y en compañía y a veces hasta en comunión con extraños que con los años se han vuelto casi familiares. Por eso, Radar convocó a directores, escritores, periodistas y actores para recordar algunos de los grandes hitos y ritos vividos en la Lugones. Para leer todas las notas, ingresar a http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-4131-2007-09-30.html
miércoles, 25 de julio de 2007
La Nación: Ciclo en la sala Leopoldo Lugones, desde hoy
Recientes propuestas del cine australiano
El Complejo Teatral de Buenos Aires y la Cinemateca Argentina, con la colaboración de la embajada de Australia, han organizado el ciclo Encuentro con el Nuevo Cine Australiano, que comenzará hoy, en la sala Lugones del Teatro San Martín (Corrientes 1530, entradas a 7 y 4 pesos). La muestra estará integrada por nueve largos y nueve cortometrajes, todos inéditos aquí, seleccionados por el crítico James Hewison, director del Australian Film Institute, que viajó especialmente a Buenos Aires para presentar el ciclo. Para leer la nota completa visitar http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=928577
El Complejo Teatral de Buenos Aires y la Cinemateca Argentina, con la colaboración de la embajada de Australia, han organizado el ciclo Encuentro con el Nuevo Cine Australiano, que comenzará hoy, en la sala Lugones del Teatro San Martín (Corrientes 1530, entradas a 7 y 4 pesos). La muestra estará integrada por nueve largos y nueve cortometrajes, todos inéditos aquí, seleccionados por el crítico James Hewison, director del Australian Film Institute, que viajó especialmente a Buenos Aires para presentar el ciclo. Para leer la nota completa visitar http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=928577
Ambitoweb: "Sin los indígenas no tendríamos cine en Australia"
Presentando 18 títulos del actual cine australiano (desde hoy en Sala Lugones, traído por Cinemateca Argentina) se encuentra James Hewison, ex director del Festival Internacional de Melbourne, en cuyo nombre vino años atrás «a un pequeño evento en Mar del Plata, organizado por alguien que echaron del Bafici». Para leer la entrevista completa, visitar http://www.ambitoweb.com/diario/noticia.asp?id=342071&seccion=Espectáculos
Clarín: Otra cara de la realidad australiana
El director del Instituto Australiano de Cine vino a presentar un ciclo que se centra en personajes socialmente relegados.
James Hewison responde, desde su aspecto, al estereotipo de australiano que uno puede construirse acá. Pero el director del Australian Film Institute vino, cargado de películas, para luchar, precisamente, contra los estereotipos. "Seleccioné filmes que rompen con los modelos, casi de postal turística, que suele ofrecer el cine australiano que se ve afuera. Este ciclo gira en torno de la cultura indígena, los problemas de los inmigrantes y, en general, la vida de los desclasados. Un cine de mi país que en la Argentina se ha visto poco."Hewison es programador de Encuentro con el nuevo cine australiano, que comienza hoy en la Sala Lugones del Teatro San Martín (Corrientes 1530). "En la gacetilla escribí que La tiranía de la distancia sigue dejando su impronta en la psique y el cine australianos. Esta expresión alude a las lejanías geográficas y también a las emocionales; entre ciudadanos, familias e individuos. Australia está lejos de su madre fundadora y rodeada por países asiáticos: parecería que no lo asumimos. Esto se ve, por ejemplo, en Vida flotante (ver Perlas...). Otras películas, como Lantana, muestran la interrelación de varias familias y, de pronto, nos hacen sentir la enorme distancia que existe entre ellas."Para ler la entrevista completa, visitar http://www.clarin.com/diario/2007/07/25/espectaculos/c-00601.htm
James Hewison responde, desde su aspecto, al estereotipo de australiano que uno puede construirse acá. Pero el director del Australian Film Institute vino, cargado de películas, para luchar, precisamente, contra los estereotipos. "Seleccioné filmes que rompen con los modelos, casi de postal turística, que suele ofrecer el cine australiano que se ve afuera. Este ciclo gira en torno de la cultura indígena, los problemas de los inmigrantes y, en general, la vida de los desclasados. Un cine de mi país que en la Argentina se ha visto poco."Hewison es programador de Encuentro con el nuevo cine australiano, que comienza hoy en la Sala Lugones del Teatro San Martín (Corrientes 1530). "En la gacetilla escribí que La tiranía de la distancia sigue dejando su impronta en la psique y el cine australianos. Esta expresión alude a las lejanías geográficas y también a las emocionales; entre ciudadanos, familias e individuos. Australia está lejos de su madre fundadora y rodeada por países asiáticos: parecería que no lo asumimos. Esto se ve, por ejemplo, en Vida flotante (ver Perlas...). Otras películas, como Lantana, muestran la interrelación de varias familias y, de pronto, nos hacen sentir la enorme distancia que existe entre ellas."Para ler la entrevista completa, visitar http://www.clarin.com/diario/2007/07/25/espectaculos/c-00601.htm
Página 12: Con una mirada hacia lo urbano
james hewison, director del australian film institute - Según el crítico, ésa es la tendencia del “Encuentro con el nuevo cine australiano”, que se verá desde hoy en la Lugones.
“Estoy seguro (¡eso espero!) de que los cinéfilos conocerán al cineasta Rolf de Heer, realizador de El rastreador, y el notable trabajo de Clara Law, Vida flotante”, exclama James Hewison, director del Australian Film Institute, en el programa de mano del ciclo Encuentro con el nuevo cine australiano, que se inicia hoy en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín y se extenderá hasta el lunes próximo. Tan entusiasta en persona como los signos de exclamación dejan entrever en el texto escrito, tal vez Mr. Hewison (que antes de acceder al funcionariado oficial supo ser crítico de cine y director del Festival de Melbourne) peque de excesivo optimismo, a la hora de evaluar el saber cinéfilo con respecto al cine de su país. En cualquier caso, a eso apunta justamente este ciclo, que cuenta con curaduría del propio Hewison: a llenar los casilleros vacíos.
Nueve largometrajes y otros tantos cortos componen este “Encuentro con el nuevo cine australiano”, organizado por el Complejo Teatral Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, con colaboración de la Embajada de Australia y auspicio de la línea aérea Qantas. El panorama suena diverso y va desde el rescate de la cultura aborigen y denuncia de su aplastamiento, por parte del hombre blanco (en El rastreador, Resplandor y El muchacho Yoingu), al film de género (negro) como Lantana y Dos manos, pasando por el realismo urbano-contemporáneo de Los muchachos y Vida flotante y sin dejar de hacer parada en las drogas, sexo y rock and roll de De frente o Alabanza. Para leer la entrevista completa, visitar http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-7054-2007-07-25.html
“Estoy seguro (¡eso espero!) de que los cinéfilos conocerán al cineasta Rolf de Heer, realizador de El rastreador, y el notable trabajo de Clara Law, Vida flotante”, exclama James Hewison, director del Australian Film Institute, en el programa de mano del ciclo Encuentro con el nuevo cine australiano, que se inicia hoy en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín y se extenderá hasta el lunes próximo. Tan entusiasta en persona como los signos de exclamación dejan entrever en el texto escrito, tal vez Mr. Hewison (que antes de acceder al funcionariado oficial supo ser crítico de cine y director del Festival de Melbourne) peque de excesivo optimismo, a la hora de evaluar el saber cinéfilo con respecto al cine de su país. En cualquier caso, a eso apunta justamente este ciclo, que cuenta con curaduría del propio Hewison: a llenar los casilleros vacíos.
Nueve largometrajes y otros tantos cortos componen este “Encuentro con el nuevo cine australiano”, organizado por el Complejo Teatral Buenos Aires y la Fundación Cinemateca Argentina, con colaboración de la Embajada de Australia y auspicio de la línea aérea Qantas. El panorama suena diverso y va desde el rescate de la cultura aborigen y denuncia de su aplastamiento, por parte del hombre blanco (en El rastreador, Resplandor y El muchacho Yoingu), al film de género (negro) como Lantana y Dos manos, pasando por el realismo urbano-contemporáneo de Los muchachos y Vida flotante y sin dejar de hacer parada en las drogas, sexo y rock and roll de De frente o Alabanza. Para leer la entrevista completa, visitar http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-7054-2007-07-25.html
domingo, 1 de julio de 2007
La Nación: Un espacio que preserva la diversidad del cine
La Sala Lugones del Teatro San Martín celebra sus 40 años
La Sala Lugones, el espacio cinematográfico ubicado en el décimo piso del Teatro San Martín de Buenos Aires, está cumpliendo 40 años de proyecciones y para celebrarlo, en un año particularmente brillante para su programación, la semana pasada llegó a Buenos Aires Bernard Benoliel, director de acción cultural de la Cinemateca Francesa, institución a la que la humanidad (cinéfila) le debe que una parte importante de la historia del cine se encuentre aún entre nosotros y no se haya perdido para siempre.
La Sala Lugones (dependiente de la Cinemateca Argentina) y la Cinémathèque Française (que acaba de cumplir 70 años) son dos espacios con topografía de templos y, tanto en los mitos fundacionales de ambas como en la labor que vienen desarrollando desde hace décadas, sobresalen conceptos como preservación, restauración, supervivencia y hasta pérdida, todas palabras de una gravedad que a priori poco tendría que ver con lo que pasa en el cine una vez que se apagan las luces: la Sala Lugones, por hablar de lo que tenemos más a mano, es un espacio de vitalidad, gozo y descubrimiento para cinéfilos de todo octanaje. Para leer la nota completa, visitar http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=921998&high=Monteagudo
La Sala Lugones, el espacio cinematográfico ubicado en el décimo piso del Teatro San Martín de Buenos Aires, está cumpliendo 40 años de proyecciones y para celebrarlo, en un año particularmente brillante para su programación, la semana pasada llegó a Buenos Aires Bernard Benoliel, director de acción cultural de la Cinemateca Francesa, institución a la que la humanidad (cinéfila) le debe que una parte importante de la historia del cine se encuentre aún entre nosotros y no se haya perdido para siempre.
La Sala Lugones (dependiente de la Cinemateca Argentina) y la Cinémathèque Française (que acaba de cumplir 70 años) son dos espacios con topografía de templos y, tanto en los mitos fundacionales de ambas como en la labor que vienen desarrollando desde hace décadas, sobresalen conceptos como preservación, restauración, supervivencia y hasta pérdida, todas palabras de una gravedad que a priori poco tendría que ver con lo que pasa en el cine una vez que se apagan las luces: la Sala Lugones, por hablar de lo que tenemos más a mano, es un espacio de vitalidad, gozo y descubrimiento para cinéfilos de todo octanaje. Para leer la nota completa, visitar http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=921998&high=Monteagudo
martes, 22 de mayo de 2007
La Nación: La sala Lugones, refugio para cinéfilos
Por Fernando López
Aunque el aniversario se cumpla en octubre (más precisamente el 4, día en que haga cuarenta años que la sala Leopoldo Lugones inició su actividad regular con la proyección de La pasión de Juana de Arco , de Carl Theodore Dreyer), cualquier momento es oportuno para celebrar el fervor y la constancia con que el Teatro San Martín y la Fundación Cinemateca Argentina han desarrollado la valiosa tarea conjunta de revisar y poner al alcance de todos lo mejor del cine mundial. El clásico, el que ya no está al alcance del público porque hace rato que ha pasado la hora de su explotación comercial, el que tuvo un paso tan fugaz por las carteleras que ha dejado muchos potenciales espectadores frustrados y el que todavía no llegó (y quizá nunca llegue) a nuestro país, a veces ni siquiera en ese sucedáneo llamado video. Para estudiantes, especialistas e investigadores, y para los amantes del buen cine (que son muchos, afortunadamente, en la Argentina), es una presencia indispensable: allí encuentran una suerte de permanente historia del cine, con la ventaja de que la inteligente programación no apunta solamente al pasado y más de una vez sorprende con ciclos consagrados a nuevos creadores que -en cualquier país, aun aquellos que carecen de una reconocida tradición cinematográfica- están en busca de renovación e intentando abrir caminos hacia el cine del futuro.
Para leer la nota completa visitar http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=910584
Aunque el aniversario se cumpla en octubre (más precisamente el 4, día en que haga cuarenta años que la sala Leopoldo Lugones inició su actividad regular con la proyección de La pasión de Juana de Arco , de Carl Theodore Dreyer), cualquier momento es oportuno para celebrar el fervor y la constancia con que el Teatro San Martín y la Fundación Cinemateca Argentina han desarrollado la valiosa tarea conjunta de revisar y poner al alcance de todos lo mejor del cine mundial. El clásico, el que ya no está al alcance del público porque hace rato que ha pasado la hora de su explotación comercial, el que tuvo un paso tan fugaz por las carteleras que ha dejado muchos potenciales espectadores frustrados y el que todavía no llegó (y quizá nunca llegue) a nuestro país, a veces ni siquiera en ese sucedáneo llamado video. Para estudiantes, especialistas e investigadores, y para los amantes del buen cine (que son muchos, afortunadamente, en la Argentina), es una presencia indispensable: allí encuentran una suerte de permanente historia del cine, con la ventaja de que la inteligente programación no apunta solamente al pasado y más de una vez sorprende con ciclos consagrados a nuevos creadores que -en cualquier país, aun aquellos que carecen de una reconocida tradición cinematográfica- están en busca de renovación e intentando abrir caminos hacia el cine del futuro.
Para leer la nota completa visitar http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=910584
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